Cómo se hace
- Abre el editor y suelta ahí tu archivo .tsv, o pega las filas directamente desde donde las copiaste.
- Mira el panel de revisión. Las celdas con una coma, unas comillas o un salto de línea son las que habrá que escapar, y aparecen listadas antes de exportar nada.
- Pulsa Exportar, elige CSV y ajusta el fin de línea: LF para cualquier cosa de aire Unix, CRLF si lo va a leer una herramienta de Windows.
- Guarda. El archivo lo escribe tu navegador; no viaja a ninguna parte.
Lo que suele salir mal
Comas dentro de las celdas
Un nombre como «Taza, de cerámica» es una celda en TSV y dos en un CSV ingenuo. La exportación la entrecomilla y duplica cualquier comilla que ya hubiera dentro.
Excel y la marca de orden de bytes
Excel lee un CSV en UTF-8 como si fuera Latin-1 salvo que el archivo empiece por una marca de orden de bytes, y así es como las tildes acaban en galimatías. Si el destino es Excel, deja la marca puesta.
El salto de línea final
Algunos analizadores toman la última línea vacía por una fila más. La exportación conserva lo que trajera el original y te deja cambiarlo a propósito.
Los archivos separados por punto y coma —lo que produce Excel donde la coma es el separador decimal— se tratan igual. El delimitador se elige al exportar.